Sep 092010
 

Cuando tenía 15 años, a mis padres les alcanzaba su propia experiencia de la adolescencia para entender lo que yo estaba viviendo. Podían acompañarme, darme herramientas para sentirme segura en la calle. Hoy lo que vivieron los padres al ser adolescentes no alcanza para comprender la experiencia de sus hijos. Los chicos habitan las redes, un espacio de autoregulación donde las leyes recién están llegando, las normas de los espacios de socialización tradicionales no siempre se aplican o al menos no de la misma manera. Las redes tienen nuevas costumbres, una arquitectura particular y sus palabras: poner en el muro, taguear, cuidarse configurando privacidad de perfiles, bloquear aplicaciones, separar los amigos en diferentes listas de contactos, son algunas de las cosas que tienen que hacer los chicos para sentirse más seguros en Facebook. “Mirar para los dos lados al cruzar” no aplica.

Esta es la presentación que armé para el taller: Facebook como maquinaria de construcción de identidad, nuestros hijos de frente y de perfil.

En el colegio Las Cumbres, el proyecto de inclusión de TIC Aula Expandida se apoya en 3 ejes: trabajar con docentes para que se apropien del cambio e incorporen nuevas maneras de aprender-enseñar en el aula; trabajar con los chicos con el aula móvil, personalizando y potenciando sus aprendizajes y también, trabajar con los padres. Se trata de una transformación tan profunda que es necesario que los padres aprendan lo que mis padres ya sabían cuando yo tenía 15. Ahora para entener cómo hacen los adolescentes de hoy lo que siempre hemos hecho a esa edad, es necesario aprender más.

Para salir a la calle los padres saben qué hay que decirle a los chicos, pueden acompañarlos en sus descubrimientos. Para andar por Facebook, en general, no tienen ni idea. Y la están pasando mal. Este es el primer taller de varios que vamos a realizar para los padres del colegio, con la propuesta de dedicarle tiempo -sí, aún más tiempo- a aprender lo más que se pueda sobre Internet.

Empezamos hoy con un taller sobre Facebook. Luego de recorrer la presentación con las madres (¡Ningún padre vino!) y directoras del colegio, frenando, aclarando cosas, planteando dudas, contando ejemplos, cada participante pasó a abrir su perfil en FB para armar listas de amigos y poder entonces configurar la privacidad de la cuenta. Ninguna de las asistentes tenía creadas listas ni configurada la privacidad de su perfil. La consigna fue que luego lo hicieran en casa con los chicos: aprender juntos a configurar sus perfiles en Facebook, si quieren, para poder evitarse. Espero que les resulte en buen aprendizaje.

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Jun 162010
 

El Proyecto Facebook tuvo resistencias pero mayores fueron sus adeptos: la matrícula de la materia creció vertiginosamente de un cuatrimestre a otro llegando a más de 250 inscriptos para Proyecto Rediseñar en el primer cuatrimestre.

A veces las resistencias vienen desde los docentes frente al cambio necesario de actitud que se les pide en un proyecto pedagógico que modifica de raíz el vínculo con los alumnos, corriendo del lugar de poder tradicional al docente para darle voz y capacidad de creación a los alumnos; y a veces también viene desde los estudiantes, quienes se ven compelidos a la acción y no están acostumbrados. Pueden verse ejemplos de estas resistencias en los comentarios a los (no)teóricos que se publican en el blog de la cátedra.

Ayer pude presenciar en vivo y en directo una experiencia religiosa de defensa del edupunkismo por parte de Heloísa Primavera, la Adjunta de la Cátedra de datos. La clase magistral que dio Heloísa exponiendo los porqué y los cómo del proyecto pedagógico de la cátedra fue motivada por un reclamo por parte de estudiantes: “nos faltan el respeto”. No estuve presente cuando fue realizado el reclamo, me explican que el reclamo se dio cuando Alejandro Piscitelli -Titular- y Heloísa Primavera -Adjunta a cargo- de la cátedra visitaban las comisiones de prácticos (cosa que jamás me pasó en mis mil años de estudiante universitaria en la UBA) y en un diálogo con los estudiantes un grupo manifestó ser  “muy críticos” y sentir que se les faltaba el respeto en las presentaciones de los (no)teóricos de los martes cuando se les daba poco tiempo para presentar (hubo grupos que sólo pudieron hablar 1 minuto porque la cátedra no cuidó el tiempo -por eso en el último teórico Piscitelli fue con un cronómetro y alarma) y que en vez de prestarles atención los docentes estaban “twiteando“.

Es necesario aclarar esto porque el sentido común universitario puede inducir a error: en las clases teóricas los alumnos son los que dan clase, sí. En los bancos twiteando a veces y otras simplemente apreciando, están los docentes, ayudantes y demás compañeros. Las clases teóricas de  principio de cuatrimestre son un espacio de presentación breve de temas por parte de integrantes de la cátedra y también son espacio para presentaciones de invitados. Luego, cuando los estudiantes ya están un poco avanzados en sus producciones son ellos quienes pasan al frente para presentar sus creaciones y dar cuenta de sus procesos. Este circuito está llegando a su fin en su segunda vuelta de presentaciones justamente ahora.

Para los usuarios de Twitter esta dinámica es obvia pero creo necesario aclararla: lo que se hace con los tweets  durante las presentaciones de los (no)alumnos de los martes es dar una cobertura de lo que va ocurriendo y un feedback en simultáneo respecto de lo que van presentando (cosa absolutamente inusual en la universidad: el feedback solo suele ser la nota parcial o final; y, desde ya, es inusual en facultades de “humanísticas” que un estudiante produzca, menos aun, presente, algo). Quienes son usuarios de Twitter pueden entender perfectamente esta práctica y sabrán comprender cómo el hecho de twitear un evento es una deferencia importante, se trata de comentar sobre lo que ocurre, tomar notas al pie, reflexionar en simultáneo, dedicarle mucho tiempo y energía a quien expone.

Ayer, a las 21:10 horas, se presentó Heloísa Primavera en una comisión para exponer acerca del proyecto pedagógico de la cátedra, explicando cómo lo que es una reclamo por “falta de respeto” es un juicio, no la afirmación de un hecho. Y para pasar a los hechos  planteó pautas de funcionamiento: “necesito 30 minutos en total, los primeros 10 expongo yo, los otros 10 espero sus preguntas y comentarios para charlar al respecto y como cierre quiero 10 minutos finales para comentarles algo”.

Comenzó entonces HP a dar cuenta de su proceso de ser/hacer. Los caminos de una brasilera/argentina y sus trabajos y aprendizajes de vida hasta hoy: se dedicó a la biología, a operaciones cerebrales que ya no se hacen, se volcó después a la sociología y escribió un trabajo sobre peronismo que le valió un exilio a México en la dictadura. Conoció a Piscitelli quien con la llegada de la democracia, invitaba allá por el 83 en México a los exilados a volver para hacer. Luego, su viaje a Chile y el encuentro con Maturana y Flores. Su odio hacia Maturana (“según lo que él decía todo lo que yo había estudiado lo tenía que tirar a la basura”) y como pasó a comprender profundamente sus ideas. El regreso a Argentina, y su ingreso a la cátedra de datos en 2006 debido a la repentina muerte de la JTP de la cátedra y la invitación de Piscitelli a traer una impronta nueva en el vínculo docente-alumno. HP traía una experiencia desde México: profesores que hablaban 10 minutos como máximo para dar pie al diálogo con los alumnos. Piscitelli quería regar la cátedra con esta frescura. (Un breve racconto de historia de la cátedra puede leerse en el blog de Datos)

Se cumplen los 10 minutos iniciales, es tiempo de las preguntas.
La primer pregunta viene desde quien hace el personaje de Roque Parque:
-¿Por qué Piscitelli quería modificar la modalidad de funcionamiento de la cátedra en 2006?
HP- Porque Alejandro decía que los martes eran los peores días de la semana, no se podía levantar a la mañana sabiendo que a la noche tenía que dar un teórico en la facultad.
Y Heloísa se explaya al respecto dando cuenta de esto que sabemos todos pero la inmensa mayoría acepta como algo natural y bueno: los profesores hablan, los estudiantes escuchan. No importa la calidad de la oralidad ni la calidad de escucha. Todos los docentes están acostumbrados a jugar el juego de la autoridad de los poseedores del conocimiento y todos los estudiantes están acostumbrados a jugar el juego de la cara de poker “no sé ni me importa”. Piscitelli no podía levantarse los martes a la mañana por no soportar la mentira de este juego. Este juego no sirve para aprender.

La segunda pregunta viene desde el frente, “uno que se anima a ser protagonista” me aclarará después Heloísa:
-¿No ven en la cátedra una superficialidad en las presentaciones de los alumnos, no les parece que falta un trabajo más profundo con los textos, una análisis de los contenidos?
HP- ¿Por qué creés que un análisis más profundo de los textos es mejor?
Y se extendió al respecto más o menos así: pensar no es sólo reflexionar sino también crear y hacer. En la cátedra datos se le da relevancia al crear y al hacer. Porque crear y hacer es ponerle el cuerpo al aprendizaje, tomar en cuenta la experiencia emocianal, no sólo la razón está en juego para aprender. De otra manera todo queda en una abstracción en relación a contenidos que 6 meses después -como máximo- se olvidan.En cambio, experiencias transformadoras de crear y hacer tienen una impronta que reverbera mucho más allá, nos modifican. Aprendemos. Heloísa afirma que esto es lo que más le importa a la cátedra, un proyecto pedagógico en el cual los alumnos son protagonistas de su aprendizaje, aprenden creando. Heloísa dice: “Siempre se les pide producciones escritas…a nosotros no nos alcanza con hacer en un plano simbólico, es necesario hace también en un plano emocional”. Y para terminar, toma como ejemplo a los estudiantes de los Centros de Estudiantes que piden ingresar a las clases para hablar de temas de política universitaria y pregunta “¿Por qué hablan si no los escuchan?” Es una buena pregunta, que creo también aplicable a los docentes tradicionales. Y comenta cómo la cátedra pidió una reunión con el centro de estudiantes para decirles que deberían modificar la calidad de sus exposiciones, hacerse cargo de que no los estaban escuchando y modificar su modo de interpelar a la audiencia, etc. No se sabe si esta recomendación fue atendida o no, el resultado  fue que los centros de estudiantes nunca más solicitaron ingresar a hablar en clases de la cátedra.

Tercera pregunta, vino también desde el frente, en forma de comentario:
-Las presentaciones en teóricos son aburridas, las estadísticas son todas las mismas, la dinámica de presentación de los alumnos es para sus docentes, no para sus compañeros, porque son los docentes los que en definitiva evalúan…en los teóricos empieza a haber “lagunas” porque los estudiantes se van cuando presentan o si ya presentaron sus amigos….
HP- Es verdad, las presentaciones sobre estadísticas son aburridas por innecesarias, deberías comentarle a tus compañeros que presentar estadísticas no es bueno, no hay que quedarse en la queja sino tener una propuesta.

Respecto a la dinámica de presentaciones para los docentes quiero acotar algo -acá hablo yo- ¿Por qué los alumnos presentan para los docentes y no para el resto de sus compañeros? ¿Acaso no se trata de dispositivos de persuación? Si la audiencia -mayormente conformada por otros estudiantes- recibe bien -y no abandona el teórico por aburridmiento- seguramente la evaluación de esa presentación por parte de los docentes sería mejor. Y esto, sin entrar en que en vez de evaluar se trata de apreciar.

Y llegamos a los milagrosos 10 minutos finales.
Heloísa cuenta que experimentó un cambio rotundo al volver de Chile de participar de experiencias con discípulos de Maturana: vio la Cordillera de los Andes distinta. ¿Semanas antes la cordillera era otra o ella era otra al volver? 
HP pide entonces un voluntario para hacer un ejercicio. Ella elije al protagonista que se animó a hacer la 
segunda pregunta. Le dice: “Por favor, insultame”. Llamativamente, el protagonista de la pregunta 2 no tardó  en animarse a insultar a la Adjunta “Usted es una hija de puta”, le dijo. Heloísa le pide un nuevo insulto, ese no le pegaba…y de atrás se escuchó “eso es para su madre, no para ella”. Entonces el protagonista de la pregunta 2 arremete “Usted es una viaje de mierda”. Ahora sí estás insultando, dice Primavera.
Ella le contesta: Puedo comprender por qué decís eso. Es sólo un juicio. Tu juicio. Como todo juicio puede ser fundado o infundado. Yo no te he dado autoridad para emitir tal clase de juicios sobre mí. Estoy dispuesta a conversar con vos sobre este tema en el futuro.
HP- ¿Y qué me decís?
El protagonista de la pregunta 2 contesta: Gracias.
HP- De nada. Ahora decime algo bueno.
El protagonista de la pregunta 2 – Usted es astuta.
Y Primavera de nuevo le dice esto que aprendió en Chile y le hizo cambiar por complero su mirada, tanto que la cordillera ya era otra, le repitió “Puedo comprender por qué…”, la fórmula canónica de deconstrucción de los juicios de Fernando Flores.

Y más o menos así terminaron los 30 minutos religiosos que propuso Heloísa ayer en la comisión del aula 4 de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UBA.
No hubo aplausos. Por mi parte, estaba muy conmovida. Nunca experimenté algo igual. Lamenté no haberlo streamiado, filmado, algo. Vi que cuando la cosa pasó a los insultos Roque Parque puso record con su celular, ojalá lo comparta.

Mi reflexión final al presenciar tal defensa maravillosa de un proyecto pedagógico que no deja de sorprenderme y admiro profundamente, y al recordar las caras de los estudiantes que recibían esas palabras, es que entramos demasiado pronto a la universidad. Quizás los estudiantes son demasiado jóvenes como para apreciar eso que les pasó ayer a estos chicos, por ejemplo. Como también son demasiado jóvenes como para resistirse a la naturalización de una educación vacía de aprendizajes que reciben día a día con el objetivo de obtener un título que los dejará desnudos en la nieve frente a la compleja realidad que les tocará vivir.

Por suerte el cambio se está filtrando. La cátedra de datos es un caso muy especial pero espero que no sea del todo único. Realmente espero que los que cursen Proyecto Rediseñar tomen este estímulo de transformación de raíz de la educación para iniciar o profundizar o rediseñar sus propios caminos de aprendizaje.

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 16/06/2010  Posted by  universidad Tagged with: , , ,  10 Responses »

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