Sep 042011
 

Prof. Juan Goldín de filosofía en 1a1sarmiento delinea consignas de trabajo con el equipo que comparte la clase (Brenda Sigalovsky, Cecilia Sabatino Arias, Marina Federman), repasando el a,b,c didáctico, haciéndose cargo de la promesa de la escuela.

  Queridas docentes:Quedamos, entonces, para mañana en armar cuatro círculos con bancos en el aula, por cada uno de los grupos que armamos para los chicos. A los que más les cuesta la lectura, les decimos que se tomen tiempo para leer cada párrafo. Pueden copiar (copy paste) en el google doc el párrafo e ir marcando lo que entienden y lo que no. Y les vamos dando estrategias para resolver la comprensión. Pueden enfrentarse al problema de interpretación y tratar de resolverlo solos… también podemos explicarlo nosotros. Cada dificultad es una oportunidad para que se desarrolle la inteligencia lectora… No se los castigará por no comprender, se les da una chance de crecer intelectualmente. Pudiendo resolver los problemas, mejorara su autoestima intelectual y eso potenciará su capacidad de comprender. Armemos andamiaje y también demos la oportunidad de algún chichón. Recuerden las bicicletas que eran empujadas por los padres, algunos golpecitos, las rueditas hasta que pudieron largarse solos.Confiemos que pueden comprender, tienen un cerebro del mismo tipo del nuestro. El título que damos habilita para la universidad, varios dicen que quieren estudiar en la universidad, la escuela debería haber garantizado esa posibilidad y no lo hizo. Mal por la escuela. O sea por nosotros.Abrazo,Juan

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May 312011
 

La escuela como la conocemos fue eficiente homogeneizadora. El delantal blanco es la mejor metáfora de esta voluntad y de las condiciones, reglas y objetivos de este dispositivo. Igualar puede ser borrar las diferencias o dar el mismo acceso a la educación a todos. Hoy el Estado argentino (y muchos Estados latinoamericanos) están combatiendo la desigualdad y la fragmentación con una escuela para todos: no la del delantal blanco sino la de todos los colores.(1)

Un marco legal que dicta la Educación Media Obligatoria y el plan de Asignación Universal por Hijo son dos herramientas fundamentales para que la mayoría esté en la escuela secundaria, un tramo que históricamente estaba reservado para quienes podían, ahora permite que todos puedan. El Programa Conectar Igualdad corona esta decisión entregando una netbook por alumno en escuelas de nivel medio del país, convirtiendo la inclusión en una doble ventaja: las escuelas públicas de nivel medio tienen algo que la mayoría de las escuelas privadas no.

Entonces ahora logramos una parte importante: los chicos están en la escuela. ¿Qué escuela? Este es uno de los cientos de problemas que enfrentamos hoy: la arquitectura, los reglamentos, el organigrama, los estatutos, el currículum, la formación docente, las evaluaciones… todo responde a una escuela que tenía objetivos muy distintos.

Las escuela que suma las diferencias, que con una netbook por alumno da aún más lugar para la multiplicidad, que transforma la posibilidad de una sola respuesta correcta en tantas preguntas y respuestas como alumnos haya en la clase, esa escuela debe ser otra.

En el colegio Sarmiento estamos llevando adelante un proyecto que llamamos Aula1a1. En dos cursos creamos las condiciones necesarias para que los alumnos aprendan para emprender con un equipo de docentes y ayudantes de aula, coordinadores y la netbook como herramienta que se suma a otras: conectados con la cultura contemporánea, respondiendo a necesidades que deben enfrentar en sus vidas, siendo ellos partícipes de sus proceso de aprendizaje. La labor es desmedida. Es muy trabajoso no andar por el sendero marcado y a esto se suma el hecho de estar haciendo modificaciones: la escuela tiene sus poderosos mecanismos de resistencia (en algunas épocas fueron necesarios) y expulsión-exclusión (conflicto social estructural del país, ¿del mundo?).

Adaptar un aula 1a1 como la que queremos al formato de una escuela que no la puede aceptar es la parte más compleja del conflicto. Y esto no es culpa de nadie (contamos con una rectora capaz de mover cielo y tierra para lograrlo) simplemente nos constriñen las reglas de un sistema para el cual la diferencia es algo a erradicar, el trabajo en grupo es portarse mal y la nota es el resultado de una competencia desleal en la que gana el que más sabía desde antes de llegar a la escuela.

Piscitelli usa una metáfora futbolera para describir la situación que experimentamos: continuamente se mueve el arco. A pesar de esto metemos goles, los patean los alumnos: con el cierre del primer proyecto ya estamos teniendo buenísimos resultados. Igual, urge accionar a favor de lograr cambios estructurales que hagan que una experiencia como esta pueda ser replicada. Hay que empezar a tomar nota de lo que queremos para lograrlo. Se trata de transformar la queja en diseño y crear propuestas a nivel macro necesarias para repensar el sistema. La escuela necesita manejar un espacio-tiempo proclive a la diversidad y al 1a1 que estamos queriendo desarrollar para que todos los alumnos aprendan (y todos los docentes y equipos de aula/escuela también).

  •  Asistencia, condición de regularidad: los alumnos llegan muy tarde (entran cuando quieren a clase como si no estuvieran llegando tarde) y faltan muchísimo.La escuela tradicional no tiene este problema: la llegada tarde es media falta y cuando un alumno llega a las 15 faltas los padres tienen que firmar una reincorporación por 10 faltas más. Al sobrepasar las 25 faltas el alumno se queda libre y debe rendir todas las materias en marzo. Cuando la escuela tiene una voluntad de deserción cero el objetivo es que los alumnos estén en el sistema educativo, no expulsarlos. Tomar lista es inútil. Contabilizar llegadas tarde o ausentes son una rutina que no logra que los alumnos dejen de faltar y llegar tarde. Dejarlos libres por faltas es trabajar a favor de la repitencia. Propuestas: medir positivamente. Premiar asistencia. Utilizar unidad de medida (inventada por alumnos) para ganar créditos a favor por asistencia/puntualidad. Que los alumnos establezcan a principio de año qué quieren ganar con esos créditos.
  • Hábitos de estudio y comportamiento de estudiante: la formación primaria se da en la familia, por lo tanto las diferencias de origen hacen una diferencia en el  rendimiento escolar (Bourdieu y varios han estudiado y fundamentado el tema). Visto del lado contrario a la exclusión: muchos alumnos van a la escuela sin realmente necesitarla. Un ejemplo que en la práctica puede ayudar a medir esto es la tarea: hay alumnos que la hacen, alumnos que no. Quizás muchos de los que no la hacen es por vagancia, pero me inclino a pensar que los que la hacen (los que la hemos hecho) es porque pueden. El contexto familiar puede ser favorable o no a cumplir tareas escolares fuera del contexto escolar. La escuela debería tener más horas para quienes necesitan más tiempo en la escuela porque no pueden hacer tareas escolares fuera de la escuela. Y esto no como castigo sino como posibilidad. Podría implementarse como premio a los que hacen la tarea: no necesitan quedarse en la séptima hora, en cambio quienes no hicieron tarea se quedan a hacerla con asistencia de un tutor en el colegio. Sistemas educativos de otros países tienen incluida en la caja horaria horas de estudio. 
  • Disciplina: los recursos del régimen de disciplina tradicional son un camino que paso a paso lleva a la expulsión. Si el objetivo es incluir, aplicar un sistema disciplinario que expulsa no tiene sentido y nos deja sin herramientas de regulación de la convivencia. Existen ejemplos de normas de convivencia creadas por los propios alumnos. Una disciplina bottom up. ¿Funcionan mejor? El loco Vergara implementó algo así con buenos resultados en una escuela de Mercedes, en los principios del sistema educativo. La normalización civilizadora ya no es el propósito de la escuela. La inclusión sí, desarrollo de una cultura común apreciando todas las culturas posibles, también. ¿Qué disciplina puede servirnos a todos los que habitamos la escuela para hacer posible la convivencia?
  •  Evaluación: la evaluación tradicional es individual, apunta a la obtención de una respuesta correcta (que corrobora la atención en clase ya que fue algo que dijo el profesor o constata la lectura de textos). Aprobar implica seguir en carrera dentro del sistema educativo para acceder a una acreditación que según el tramo, el país, la época, la institución que se trate, vale más o menos. Si bien existe la nota actitudinal, conceptual, el sistema de evaluación tradicional valora el resultado y no el proceso y sobretodo premia la labor individual y competitiva no la grupal y colaborativa. Para que la evaluación sea una instancia más de aprendizaje tiene que ser metacognitiva, que permita al alumno revisar lo aprendido, corregirlo, aumentarlo, ir por más. Puede servir también para enriquecerse con los aportes de otros, esto se da en evaluaciones entre pares o trabajos de grupos. La nota podría ser el promedio de las notas particulares de los integrantes de un grupo o curso, o dejar de ser nota y pasar a ser otra cosa. ¿Qué, cómo? Desde ya los boletines, calificadores y libretas de calificaciones no ayudan a que se midan y mejoren los procesos en vez de los resultados. 
  • Fragmentación social más fragmentación horaria ¿Cómo integrar los contenidos o lo aprendido en clase con un docente de puerta giratoria? Entran uno atrás de otro cada 80 minutos, sin conectar lo trabajado. Concebir otra caja horaria y en especial establecer un límite de horas para docentes y exclusividad en colegios sería fantástico. Ya se han hecho regulaciones en este sentido y no se han cumplido. El sistema está lleno de parches para lograr lo que no se logra: coordinadores, tutores, asesores. Pero de nuevo: todos estos roles no tienen instancias de encuentro que permitan integrar para los alumnos lo que sucede en cada día de su vida escolar en el nivel medio. Pregunto si esto quizás no tenga que ver con que todos esos parches suceden fuera del aula. ¿Y si tenemos un coordinador de curso dentro del aula, recibiendo docente tras docentes como hacen los alumnos? Su tarea sería ayudar a integrar, ser hilo conductor, tratar de crear las conexiones que los docentes no pueden realizar por no verse las caras y estar apurados. 
  • Interdisciplinariedad: reunión de una hora paga semanal para el equipo docente: todos los profesores juntos bajo un mismo techo. Nada más. Probemos eso. Después, vayamos por más. 

CONTINUARÁ…

Me haría muy feliz que sumaran propuestas. Estoy llena de fe.
gracias.

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(1)En acto aniversario del Colegio Sarmiento del viernes 27 de mayo, un ex alumno (egresado del viejo colegio Sarmiento, un colegio de elite) expresó su emoción frente al cambio de población del colegio diciendo que antes había un único color “todos vestíamos de gris”, “ahora esto es un arco iris”.

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