Mar 052013
 

En TRAL privilegiamos que existan diversas modalidades de participación: los participantes pueden integrar una institución y tener un facilitador o participar en abierto (sin facilitación institucional).
Considerando a la evaluación como una instancia más del proceso de aprendizaje, esta es necesaria como producción final del curso para todos los participantes.

¿Cómo debe ser la evaluación contemplando las diversas modalidades de participación y el alto grado de autonomía que se propicia en quienes participan del curso? ¿Cómo administrar una evaluación que abarque la propia reflexión sobre el aprendizaje (autoevaluación), la devolución del experto (evaluación por parte del docente) y la valoración de los aportes realizados a la red (evaluación entre pares)?

Estas son preguntas que nos estamos haciendo y sobre las que estamos discutiendo quienes impulsamos TRAL junto a los facilitadores locales de cada país.

Aporto a esta discusión mi experiencia al respecto, cuando propongo distintos modos de evaluación a mis alumnos. Estas propuestas se fueron modificando con el tiempo, en función de mejoras que fui realizando según los resultados obtenidos y teniendo en cuenta las características de cada grupo.

Antes de pasar al detalle y análisis de distintas formas de evaluación practicadas en clase presencial y mixta (presencial y en línea), vale aclarar lo siguiente: para que la evaluación pueda ser modificada en el sentido de ser un proceso de aprendizaje más que permite medir un standard, es crucial la explicitación por parte del docente de los objetivos del curso y, en cursos abiertos: la explicitación del diseño del curso. En base a esta transparencia, la evaluación deja de ser una instancia misteriosa que se hace al final, y mejor: no es de ninguna manera una trampa. El resultado de la evaluación es más bien de algo que uno ya conoce: durante el proceso uno puede ir sabiendo cómo le está yendo, si los objetivos del curso son explícitos, no es necesario develar un misterio al final.

AUTOEVALUACIÓN

1. Asignarse el valor según una rúbrica propuesta por el docente
Comencé el camino de la autoevaluación proponiendo a los alumnos una rúbrica de autoevaluación en l aque debían tildar el valor que se asignaban para distintos conceptos. Cada concepto estaba detallado. Contrariamente a lo que en general se dice de las autoevaluaciones, los alumnos no sólo no se asignaron mayores valores de los que les correspondía en relación a su trabajo sino que incluso fueron más exigentes consigo mismos de lo que yo hubiera sido.

Este tipo de autoevaluaciones las he realizado con el servicio de encuestas encuestafacil.com y no con google doc porque en ese entonces (2010 aprox) había problemas de incompatibilidades con google doc y algunos navegadores. Hoy hay mayor compatibilidad, o menos gente usa explorer 🙂

2. Autorrúbrica
Cuando lo que se tiene que evaluar es un proceso de aprendizaje (propio de cada persona) o un producto común a todos para el cual cada uno asumió un rol diferente, es muy interesante proponer que los alumnos desarrollen su propia rúbrica de evaluación. La consigna para este trabajo sería entonces “De qué manera puede evaluarse mejor el trabajo que he realizado”.
Esta autorrúbrica puede tomar como base una rúbrica entregada con criterios generales a contemplar.

Para llevar adelante esta propuesta pedí a los alumnos que publiquen una entrada de su blog con un detalle de tareas realizadas durante el curso y una rúbrica para evaluar su desempeño. Esta entrada puede ser comentada por el docente o facilitador a cargo. Si fuera necesario, se puede solicitar alguna mejora. Incluso: se puede hacer una corrección colaborativa, asignando a cada participante un colega para leer su rúbrica y hacerle una devolución teniendo en mente, por ejemplo, la siguiente consigna “cómo puede mejorar esta rúbrica para sacarse un 10”. Para dar seguimiento de etas entradas, les pido que coloque en la fila de su nombre, en la columna correspondiente a “autoevaluación” (de una hoja de calculo abierta para ser editada públicanmente) el link a dicha entrada.

En el caso de la participación en abierto, esta propuesta de autorrúbrica no sería observada por un facilitador pero sí se puede pautar como actividad del curso la lectura de entradas de otros participantes y el comentario de las mismas, teniendo siempre en mente el “vale copiarse”: tomar como base la mejor de las rúbricas realizadas por los participantes es una buena estrategia. Discutir respecto a la confección de la rúbrica, en especial cuando la temática que trata un curso es pedagógica, es sumamente enriquecedor: se explicitan los procesos de aprendizaje.

EVALUACIÓN ENTRE PARES

1. Valorar la calidad de los trabajos finales según criterios brindados por docente (sirve para cuando todos realizan un mismo trabajo final)

En un documento están los nombres de todos los participantes y al lado el link a su trabajo final. En la 3º columna, cada alumno debe valorar el trabajo de sus compañeros según valores otorgados, por ejemplo: 5 puntos “Excelente trabajo. La propuesta es original y está muy bien plasmado el objetivo del trabajo en su realización”, 4 puntos “Muy buen trabajo. El desarrollo cumple con lo solicitado”, 3 puntos…

He encontrado muchas resistencias por parte de los alumnos a hacer este tipo de evaluación. Los argumentos son, en síntesis, que se sienten traidores. Incluso me han dicho que ese no es el trabajo del alumno, sino del docente. No alcanzaron mis argumentos en favor de entender la evaluación como una devolución. Dejé de usar este tipo de evaluación. Creo que se puede mejorar el dispositivo para evaluar entre pares un trabajo final, cuando todos deben trabajar sobre lo mismo.

2. Valoración de los aportes que cada integrante dio al grupo o red (más apto para cuando el producto final de cada uno es diferente).

Esto se puede hacer -en vez de con puntaje- en forma de agradecimiento: la consigna para que se valoren entre pares es “a quién le querés decir muchas gracias”. Si esto se realiza con un formulario de Google (en donde se colocan todos los nombres de los participantes y, si son muchos, también una referencia como link al blog para ayudar a identificarse), automáticamente se genera un documento de hoja de cálculo que arroja en forma de tablas o imagen de torta la cantidad de veces que fue elegida una persona para agradecerle. Se puede configurar el formulario para que se puedan tildar muchas personas para decir muchas gracias (recomendado) o solo una.

EVALUACIÓN DEL DOCENTE/EXPERTO

En el afán de seguir demasiado el camino de la autoevaluacion, cometí el error de borrar un poco la figura de docente en la instancia de evaluación. Mi argumento a favor de hacerlo era que yo estaba en el diseño del dispositivo de evaluación, pero para los alumnos esto no era suficiente, y me reclamaron. Creo que tenían razón. En sus argumentos en contra a una autoevaluación de poco porcentaje de nota otorgada por el docente, se sentía muy fuerte la falta de la palmada en el hombro que el docente da con la nota, como también la falta de una devolucióne estandarizada. Corregí esta falencia al administrar una autoevaluación, dando igual porcentaje de nota a la autoevaluación que a la evaluación del docente.

EVALUACIÓN DE LA LABOR DOCENTE
Como última prueba de modificación de la evaluación, comencé a establecer que los alumnos deben valorar la labor docente, con la misma escala que se valora su trabajo, por ej: del 1 al 10. Y se cumplen los mismos reglamentos que para el alumno: con menos de 4 no se aprueba. La norma de esta evaluación es que si la labor docente no llega a 4, todos los alumnos promocionan directamente la materia. Para valorar la labor docente, se les pregunta a los alumnos lo siguiente: “¿En qué medida la propuesta del docente favoreción tu proceso de aprendizaje?” Pueden elegir distintas opciones: mucho, poco, nada, por ej. De esta manera, el docente asume responsabilidad por el fracaso de sus alumnos.

Pensando en un curso abierto, sería válido pensar un ítem de la evaluación que contemple el diseño del curso, su planificación, la facilitación (en el caso de aquellos que tienen facilitadores), etc. De esta manera, se pueden analizar los propios resultados en función de la propuesta del curso. Además este tipo de información sirve para reflexionar y mejorar en el diseño de próximos cursos como también para reflexionar sobre la propia participación como aprendiz.

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 05/03/2013  Posted by  sin categorizar Tagged with:  Add comments

  3 Responses to “Aporte para pensar la evaluacion en #TRAL”

  1. Lo que más me gusta de post es que está hecho a base de experiencias, de cosas ya hechas. Y lo mismo sucede en muchos de tus posts. Es increíble la capacidad de “hacer” que tienes. En este mundo hay mucho de hablar sin hacer y de repetir ideas de forma superficial sin haber llegado nunca a experimentar. Tú, sin embargo, siempre hablas con ejemplos. Me encanta.
    Lo mismo te podría decir de TRAL. Gracias a la red personal de los facilitadores de Argentina (la tuya y las demás compañeras), han llegado a TRAL una cantidad inmensa de instituciones, facilitadores y participantes. Eso no habría sido posible simplemente con el anuncio de un curso. Ha sido posible porque ese anuncia ha circulado por redes ya establecidas, consolidadas en las que, sospecho, tú eres uno de los nodos más activos.
    Yo aprovecho todo eso 🙂 Así que gracias.

    • Hola Daniel, perdón, recién leo tu comentario, y qué lindo es! Graciassss. Y lo bien que me viene justo hoy 🙂
      Con vos nos venimos encontrando en las redes hace tiempo, con los demás también: TRAL está consolidando esos encuentros, los potencia. Es muy fuerte comprobar cómo se produce en red. Me encanta.

      Tengo que escribir un articulo con tiempo sobre evaluación, acá tiré de forma poco ordenada y apurada experiencias pensando en aplicaciones para TRAL, y para cumplir con tu consigna, je. Deberemos profundizar en esto sobre la marcha. Me interesa mucho.

  2. […] Luz Pearson recoge varias formas de evaluación que ha puesto en práctica en diferentes cursos. Ofrece varios ejemplos de evaluación entre pares, plantea la dependencia que tienen los alumnos de la evaluación del docente como experto y lo más interesante es que recoge un ejercicio de evaluación del profesor por parte de los alumnos que tienen que responder en qué medida la labor del profesor ayudó a su proceso de formación. Parte importante de estas propuestas es que se orientan hacia la cohesión del grupo. […]

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